Mostrando entradas con la etiqueta relatos eroticos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relatos eroticos. Mostrar todas las entradas

15 de mayo de 2020

Así sucede las cosas parte 2


Segunda parte.

Mis palabras fueron interrumpidas por sus labios, al principio no podía entender lo que pasaba pero al sentir el calor de su cuerpo tan cerca del mío mientras su lengua jugaba con la mía, cerré los ojos y me deje besar, sus manos no eran nada tímidas recorrían mi espalda y acariciaba mi espaldas, bajando hasta mis nalgas.

Me aparte para respirar e intentar entender qué estaba pasando.  Él tenía una expresión de querer más, no dejo de tocarme continuo besando mi cuello el lóbulo de mi oreja, haciéndome gemir con sus besos, joder si que sabía mis partes débiles.

-No he arreglado nada con ella, ella vino pero verla solo me hizo darme cuenta de que no es a ella a la que quiero en mi vida… -Acarició mi rostro.- Te quiero a tí, he sido un idiota todo este tiempo tu siempre has estado allí para mí y solo ahora me he dado cuenta de ello, te quiero Angie, te necesito y no quiero pasar un minuto más sin tenerte.

-En verdad eres un estúpido ¿Cómo sabes que lo quiero yo eres tú?
-Porque anoche mientras te quedabas dormida decías mi nombre...

Su boca volvió a apoderarse de la mía con una ira y una pasión que yo desconocía hasta el momento, ni en mis íntimos sueños pensé que sería así.

Nos fuimos desnudando con un prisa como si el mundo se fuera a terminar en unos minutos y tuviéramos que aprovecharlos, yo lo besaba por todas partes el cuello, su pecho, mis manos acariciaban su espalda, su pecho, caímos en la cama con apenas la ropa interior.

El despacio bajó mis bragas y las dejo en el piso mientras se quitaba los boxers, extendió la mano a la mesita de noche para buscar un preservativo, mis ojos seguían puesto en en cada uno de sus movimiento, cuando hubo terminado de ponerse el preservativo volvió a besarme y a acariciar mis pechos, sentí su pene erecto en la entrada mi sexo.

-Onegai, por favor- Dije, el me penetro y comenzó a moverse despacio con la paciencia que se le tiene a una chica virgen, ahora sus besos eran más suaves y delicados, poco a poco fue subiendo la intensidad, al mismo tiempo que mis gemidos se hacian mas fuertes.

Mis manos exploraban toda su espalda mientras lo apretaban fuertemente para no dejarlo ir, había esperado demasiado tiempo por esto y todo parecía sacado de una película para adultos.

-¡Oh!- Sentí su cuerpo temblar mientras su orgasmo no se hacía esperar, el mio tambien estalló al poco tiempo. 

Se levanto y entro al baño, pude escuchar el agua de la ducha, el volvió con una toalla blanca envuelta en la cintura y con otra secaba su pelo mojado por el agua. 

-Lo siento, no pense que seria asi la primera vez que estuviera contigo ¿Estás… decepcionada?

Negué con la cabeza. -No para nada- le dije.

Él se sentó a un lado de la cama y se acostó a mi lado.
-Hay agua caliente por si quieres darte un baño- me dijo. 

-Estoy bien.- Él se acercó a mí y me abrazo, pude sentir su cuerpo entre frío y caliente, sentí paz en aquel momento.

Así estuvimos una gran parte del día y la noche, entre caricias y besos, durmiendo y haciendo el amor, hasta el otro día.

 

Desperté porque sentí como la luz del sol golpeaba mi cara, qué extraño pensé no se supone que la luz entre por ese lado de mi habitación, al abrir los ojos me di cuenta de que no estaba en mi habitación, un cuerpo masculino abrazaba mi cintura, al mismo tiempo que respiraba tranquilamente, lo mire, mi corazón se estremeció, Jonás dormía abrazado a mi cintura con el torso desnudo a pesar del frío que hacía, pude sentir el calor su cuerpo, se pegó más a mi cuerpo y se despertó, sonrió al verme mirarle mientras se despertaba.

-Estás horrible- Me dijo.
-No me dejaste dormir.
-No era mi intención dejarte dormir- dijo mientras yo me salía de las sabanas y me colocaba en a horcajadas encima de él.
-Y tampoco quería que me dejaras dormir- dijo mientras me acariciaba la espalda desnuda, bajando suavemente las manos hasta llegar al comienzo de mis nalgas, todo mi cuerpo se estremeció ante esta caricia, desde hace mucho tiempo venía deseando sentirlas y ahora no podía evitar volverme loca. 

Continuará...

8 de mayo de 2020

Así suceden las cosas parte 1

Así suceden las cosas.

 

Aquella mañana desperté desnuda, no recuerdo haberme desnudado en ningun momento

de la doña, sentí mucho frío y por eso me desperté y al darme cuenta no llevaba ninguna

ropa puesta solo una bragas de color azul marino.

 

Una luz parpadeaba en el ordenador indicado que tenía un mensaje, moví el ratón para que

la pantalla brillará, vi un videomensaje, con aquella voz sexy que tanto me gustaba, me dijo

la imagen en la pantalla del ordenador portátil: 

 

"Te has quedado dormida mientras hablábamos, no fui capaz de dejar de mirarte, espero verte pronto un beso" y allí se acabó el mensaje.

 

Mientras una lágrima cayó por mi mejilla mientras mis labios formaban una sonrisa. Jonás y yo habíamos estado hablando hasta tarde en la noche, después de mi llegada, estaba bastante cansada y el Jet Lag me estaba matando pero no podía dejar de hablar con él por eso no me di cuenta en qué momento me quede dormida sin siquiera apagar el ordenador. 

 

-¡Jonás!- Suspiré al limpiar la lágrima de mi rostro él por alguna razón se encontraba muy triste aquella noche, intente animarlo de muchas maneras hasta que conseguí que sonriera con mis ocurrencias, mientras me iba poniendo algo más cómodo para irme a la cama. 

 

Se había vuelto costumbre desnudarme mientras hablaba con él, ya habíamos llegado al grado de confianza, el cual no sabía si era bueno o era malo, no parecía causar ningún efecto en el al verme desnuda. O yo no le causaba gustaba como mujer o él me veía solo como “amiga”.

 

Mi amigo más querido, al que muchas veces tenía que recordarle que era medio "gilipollas" en cuanto a chicas se refería, solía hablarme de su ex novia y de las cosas que ella hacía, mientras yo lo miraba con mi cara de aburrida, sabía bien que me molestaba que me hablara de ella, porque en varias ocasiones le había dicho que lo quera y que la consideraba a ella mi enemiga o no mi enemiga no creo que ella merezca esa consideración, no esta a la altura como para considerarla mi enemiga, solo sentía cierta animadversión en su contra por las cosas que le había hecho pasar.

 

Aquel día tenía muchos deseos de verle, mientras abría el agua fría mojada mi cuerpo algo caliente, pensé en él y como me había convertido en su confidente, en su "traductora Femenina", una persona que le traducía cosas que no entendí del extraño comportamiento femenino, "¡A la mierda!" exclame por mi frustración, deseaba que él intentara traducir todas esas miradas, esas largas videollamadas a tarde en la noche, cuando se suponía que debía estar durmiendo, aquellos momentos en los que "accidentalmente" me quitaba la ropa mientras él miraba atento cada uno de los movimientos.

 

Aquel día era su día libre, yo lo sabía, mientras subía al coche, decidí que era de cambiar la situación, cansada de esperar a una reacción por parte de él, era hora de que yo le demostrara lo que era una mujer dispuesta a luchar por un hombre y como su ex novia no fue capaz de hacerlo, me dirigí a su casa, pensando en lo que pensaba decirle y al mismo hacerle, una sonrisa algo perversa me devolvía el reflejo por el espejo retrovisor "Tendrás que decidir"

 

En la entrada de su casa, su madre cuidaba de unas rosas, me saludo sin quitarse los guantes y yo le sonreí, se había vuelto normal verme entrar y salir de casa de Jonás, sobretodo cuando él tenía uno o dos días libres, sin tocar siquiera entre en la casa.

 

-¡Jonás! -lo llamé. El estaba de pie en la sala aparentemente hablando con alguien, cuando entre pude verla y sonreí, por su expresión facial no esperaban ninguno de los dos verme en aquel momento de la mañana.

 

-¡Oh Sofía! No sabía que estabas aquí! ¡Hola! ¿Cómo estás?-Le sonreí con una sonrisa hipócrita.

-Hola Angie ¿Que tal tu viaje?

 

-Pues normal, tu sabes todavia no me acostumbro a los cambios de horario tan bruscos, disculpen Jonás necesito esa USB que te preste antes de irme de viaje, ¿Está en tu habitación?

 

 -Si, si esta cerca del ordenador puedes esperarme en mi habitación y en un momento te lo busco, Sofía, ya se iba.

 

-Descuida iré a buscarlo ustedes sigan hablando, me iré enseguida.

 

Me encamine a las escaleras, sin la energía que me había llevado a aquel lugar, me pare justo en al llegar al segundo piso, pensando cuál debía ser mi siguiente movimiento, mire hacia abajo y vi como Sofía se dirigía a la puerta, aparentemente Jonás seguía en el mismo lugar. Seguí hacia la habitación de Jonás que estaba bastante bien arreglada, mejor que la mía, cerré la puerta y me recosté en la puerta un segundo, sentí que venía subiendo y me puse a buscar aquel disco para intentar ocultar mis nervios.

 

-¿Qué te pasa?- Me pregunto cuando entró en la habitación y vio parada delante de del estante de los discos

 

-Estoy buscando mi disco.

-Te conozco mejor que nadie…

 

-Veo que has logrado arreglar las cosas con Sofía, en verdad espero que puedan lograrlo.

 

-Mírame a los ojos por favor.

 

No fui capaz de mirarlo a los ojos temí que mis sentimientos me tracionaran, él se acercó a mí, puso la mano en mi hombro y me obligo a mirarlo, estaba a punto de echarme a llorar, esa no era exactamente lo que tenía en mente cuando salí de  mi casa aquella mañana.

 

-¿Por qué siempre haces esto? Sabes bien que en poco tiempo ella volverá a decirte que necesita un tiempo y te dejara,   de nuevo y me tocará recoger los pedazos de tu…

Continuará...